Por Lic. José Fernandez
Los campos electromagnéticos pulsados (PEMF) son elegidos como terapia, debido a su nula percepción desagradable y sus efectos fisiológicos comprobados. Desde su aparición, los PEMF, se les atribuyó múltiples efectos y resultados, con un prometedor resultado en muchas patologías. Al ser sometido a estudios y análisis científicos, el listado inicial de los efectos logrados en el organismo disminuyó, sufriendo la selección dada por la evidencia científica. De la misma forma, las contraindicaciones de los PEMF, como es en el caso de pacientes que cursan un proceso cancerígeno fueron, y aún hoy son sostenidas en diferentes bibliografías sin la evidencia empírica que sustente tales características atribuidas como negativas a los PEMF. El objetivo de esta revisión, es la de examinar los diferentes trabajos científicos llevados adelante sobre las terapia con PEMF en procesos cancerígenos hacia un análisis en base a la evidencia científica actual.
Como sabemos, los campos magnéticos pulsados, forman parte de los agentes físicos que los kinesiólogos aplicamos como parte de los tratamientos protocolizados en muchos de nuestros pacientes. Estudiando y analizando los efectos fisiológicos impelidos por los PEMF en el cuerpo humano, resulta debatible el listado de contraindicaciones que se transfirió a través de los años en diferentes bibliografías.
Procesos cancerígenos
Al momento de abordar el tema de los campos electromagnéticos pulsados, debemos familiarizarnos con el mecanismo de producción de los mismos, efectos fisiológicos, indicaciones y contraindicaciones.
Es importante entender que los PEMF se denominan pulsátil porque están generados por una corriente alterna de entre 50 a 60 Hz, con posibilidad de modular la misma según el equipo generador, esto quiere decir que tanto el polo norte como el sur alternan su presencia acompañando la frecuencia de la corriente que los genera, descartando un posible campo magnético fijo.
“No aplicar en procesos cancerígenos. ¿Cuántos pacientes no diagnosticados serán tratados?” (Rodríguez Martín, 2004). Apelando a la práctica habitual que se realiza en aquellos pacientes, debido a la falta de síntomas o signos, desconocen que se encuentran afectados por un proceso cancerígeno, o también, los pacientes que no desean revelar parte de su historia médica al fisioterapeuta, motivados por diferentes contextos y posible no aceptación de la presencia de esta enfermedad. Ante esta situación que se encuentra planteada por los autores, surge un interrogante, ¿Cuántos pacientes que cursan o cursaron un proceso cancerígeno fueron tratados con los PEMF y no hubo manifestación alguna de aquel tratamiento?, o replanteando la pregunta, ¿Cuántos pacientes manifestaron signos o síntomas de la presencia de cáncer tiempo después de haber sido tratados con PEMF? ¿Habrán sido los PEMF responsables de esa situación o sólo fue una mera casualidad?
Un poco más de información sobre el cáncer; para que un tumor se evidencie ante los estudios más avanzados de imagenología, es necesario que más de 1.000 millones de células cancerígenas estén presentes en el tejido, siendo un número elevado de células. Albornoz Cabello, Maya Martín y Toledo Marhuenda (2016) se refieren a esta contraindicación como cuestionada y advierten que mientras no se disponga de una mayor información científica, recomienda no usarla. La coherencia de estos autores es compartida por muchos profesionales, pero si nos remitimos a las preguntas del párrafo anterior, ¿Cómo podemos actuar si no tenemos conocimiento sobre la presencia de un tumor en un paciente?
Debemos comenzar por entender cómo se manifiesta la mayoría de los procesos cancerígenos a nivel celular. En esta situación, lo que ocurre es una alteración en la proliferación de celular, produciéndose una falla en el proceso mitótico celular, pasando inadvertidas por los controles naturales que el proceso de reproducción celular tiene, en lo que se denomina interface celular.
En las células cancerígenas vamos a encontrar características de autosuficiencia e insensibilidad a las señales inhibidoras del crecimiento, pudiendo reproducirse en forma ilimitada, dando lugar a la formación de tumores y metástasis a través del escape de la apoptosis o muerte celular.
En su obra “El metabolismo de los tumores” Warburg (1926) planteó la hipótesis sobre que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos coincidencias básicas: la acidosis y la hipoxia, no pudiendo sobrevivir ante la presencia de nivel alto de oxígeno.
Como se evidenció, los PEMF logran un aumento de la presión de oxígeno a nivel de los tejidos, lo que podría transformar en un medio no habitable para células cancerosas logrando frenar el ciclo de vida tumoral.
La evidencia científica
Leman E.S. et al. (2001) realizaron estudios de las interacciones entre melatonina y PEMF a 2 Hz de frecuencia y 0,3 mT de intensidad sobre la proliferación e invasión del cáncer de mama in vitro, seleccionaron 3 tipos de células: MDA-MB-435, MDA-MB-231 y MCF-7. Los resultados mostraron que el crecimiento celular de MDAMB-231, eran poco metastásicas, y células MCF-7, nada metastásica y que las mismas se redujeron significativamente por la melatonina, independientemente de la presencia del PEMF. Los estudios generales sugieren que los PEMF a 2 Hz y 0,3 mT no influyen en la metástasis del cáncer, y que si bien tiene mérito clínico en la curación de lesiones de tejidos blandos, este campo no ha demostrado influencia en las células cancerosas.
Los PEMF logran el deterioro de la viabilidad de las células del cáncer de mama de forma selectiva. Según los estudios realizados por Crocetti S. et al. que se basaron en el tratamiento de las células de cáncer de mama MCF7 y fueron cotejadas con células normales MCF10, se expusieron a PEMF y a la medición de los índices citotóxicos de las mismas. Los parámetros de PEMF probados fueron: 1) frecuencias que oscilan entre 20 y 50 Hz; 2) intensidades que van desde 2 mT a 5 mT y; 3) duraciones de exposición que oscilan entre 30 y 90 minutos por día durante un máximo de tres días para determinar los parámetros óptimos para la destrucción selectiva de células cancerosas. Observaron una discreta vulnerabilidad de las células MCF7 cuando fueron expuestas a PEMF 20 Hz de frecuencia, 3 miliTesla (mT) de intensidad y durante 60 minutos por día. El daño celular acumulado logrado en respuesta a la exposición de los PEMF aumentó con el tiempo y adquirieron importancia después de tres días de exposición diaria consecutiva. Estos parámetros que fueron más citotóxicos para las células MCF-7, no fueron perjudiciales para las células MCF-10 normales.
Ashdown C. P. et al. (2020), basó su trabajo en células de cáncer de pulmón humanas A549 cultivadas a 37ºC, a las cuales se las expuso a PEMF a una intensidad de 20 mT y una frecuencia de 50 – 385 Hz. durante 10 minutos. La aplicación de PEMF logró inhibir la viabilidad en un 28%y crecimiento en un 26% de células de carcinoma A549, comparado con el grupo de células control que no fueron sometidas a los PEMF. Pero su trabajo constaba, además, de la exposición a los mismos campos magnéticos a células linfáticas pulmonares normales en el ambiente creado para el cultivo tumoral, donde encontró que éstas no habían sufrido ningún cambio, demostrando que los PEMF eran inocuos para las células normales de los tejidos.
Esta secuencia de hallazgos sugiere que los campos electromagnéticos pulsados reaccionan al glucocalix tumoral logrando efectos sobre la integridad de la membrana y el crecimiento celular. Ashdown et al. (2020) establecieron que, a diferencia de otros trabajos, su investigación se basó en la aplicación de PEMF durante 10 minutos, y no por horas o días.
Un estudio que lleva por título Mechanisms and therapeutic effectiveness of pulsed electromagnetic field therapy in oncology, realizado por Vadalà M. et al. demostró que los PEMF tienen un efecto inmunomodulador, evidenciando un aumento del factor de necrosis alfa que promueve una respuesta anti tumoral, activando una vía pro apoptótica inducida por la caspasa-8 en interacción con Fas-asociado en modelo de ratón, transcurrido 16 días de tratamiento.
El tratamiento con electro quimioterapia mediada por la aplicación de PEMF en melanoma de ratón B16F10 in vivo, resultó ser una combinación con resultados positivos, limitando el crecimiento tumoral. Según explican en su trabajo, Kranjc S. et al., que la sola aplicación de los PEMF no registró ningún tipo de modificación en el crecimiento del tumor, lo mismo sucedió cuando fue tratado solo con la inyección de cisplatino (CDDP) (4mg/Kg). La exposición de los tumores a PEMF o EP (tratamiento con pulsos eléctricos) convencional, que fueron aplicados 3 minutos después de la inyección intravenosa de CDDP, dio como resultado un retraso significativo en el crecimiento de los tumores, llegando hasta 3 días en comparación con los tumores no tratados.
Un estudio muy interesante sobre la acción de los PEMF en nano partículas de dipéptido magnético (MNP) en modelos de cáncer de pulmón ofrece una posibilidad más en el sistema de entrega específicos de las drogas en el sitio donde se encuentran las células cancerígenas y superar los obstáculos de la toxicidad y la resistencia a las drogas. A pesar de que los avances en los estudios de la lucha contra el cáncer, desarrollaron nuevos medicamentos, los riesgos asociados a los mismos continúan estando presentes, su toxicidad para células sanas, efectos secundarios severos a graves y la resistencia a las drogas por parte del organismo. En el desarrollo de esta investigación, demostró tanto in vivo como in vitro, que las MNP pudieron ser más eficaces al poder ser direccionas a través de la inducción de PEMF a células cancerígenas, disminuyendo su toxicidad a las células sanas.
La aplicación a campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja (ELF-EMF por sus siglas en inglés) cuyos parámetros fueron 7,83 + 0,3 Hz a la intensidad de 1 mT durante 6 horas, revelaron una clara vulnerabilidad de células cancerosas a ELF-EMF y que mayores dosis y magnitudes no necesariamente mejores son mejores. Los hallazgos en este trabajo de investigación sugieren que un tratamiento con las características de los campos magnéticos arriba detallados proporcionaron una significativa inhibición de la viabilidad de las células MDA-MB-231. La exposición a ELF-EMF provocó un ingreso de Ca2+, desencadenando la apoptosis de éstas células cancerígenas, sugiriendo una terapia potencialmente efectiva en el tratamiento contra el cáncer de mama.
Falonea S. et al. demostraron que una exposición a los PEMF de 2 mT de intensidad y 75 Hz aplicado durante 15 minutos 3 veces al día durante 5 días, fue capaz de mejorar la resistencia celular frente a un estímulo pro-oxidante en un línea celular de neuroblastoma humano SK-N-BE (2), este efecto parece estar relacionado con el aumento de la actividad mitocondrial logrando una protección antioxidante contra el anión superóxido. A pesar del límite del estudio, ya que se llevó a cabo usando una línea celular derivada de un tumor, pero que a su vez es comúnmente utilizado en la investigación de biología celular, proporcionaron una prueba válida que los PEMF pueden considerarse como medio para mejorar la capacidad antioxidante celular.
Otro estudio que se planteó como objetivo el investigar la influencia de PEMF en los leucocitos proliferantes nativos que se originan en pacientes recién diagnosticados de leucemia linfoblástica aguda (LLA). El equipo seleccionado produjo un campo electromagnético pulsado de 7 Hz de frecuencia a una intensidad de 30 mT dentro de una incubadora de cultivo celular. La elección de esta frecuencia de PEMF se basó en que el efecto de calentamiento es mínimo; y además, la misma tenía relación con los parámetros de los campos magnéticos utilizados en magnetoterapia. Las células fueron expuestas 3 veces durante 4 horas con intervalos de 24 horas entre las exposiciones. Para evaluar los parámetros comparativamente con muestras de control, éstas estaban en la misma incubadora pero a una distancia de 35 cm del generador, protegido adicionalmente con un escudo de papel de aluminio, para así evitar que los campos magnéticos influyeran en las mismas. Los resultados arrojaron que el porcentaje de células apoptóticas tempranas obtenidas después de la exposición a PEMF fue de un 14,26 (± 7,56) % frente a 9,82 (± 5,27) % que presentaron las muestras control que no recibieron la exposición a los PEMF.
Los receptores de adenosina A3 (AR) juegan un papel fundamental en el desarrollo del cáncer y su activación está involucrada en la inhibición del crecimiento tumoral, esto motivó a Vincenzi F. et al. (2012), que junto a su equipo ya venía estudiando los efectos de los PEMF y su relación con células cancerígenas, a plantearse el objetivo en su estudio de evaluar si la exposición a PEMF potenciaba el efecto antitumoral de los A3AR en carcinoma pancreático (PC12) en ratas, feocromocitoma suprarrenal y líneas celulares de glioblastoma humano U87MG en comparación con neuronas corticales de rata. La saturación vinculada a los ensayos a través del análisis de ARNm, revelaron que la exposición a PEMF regulaba a los A2A y A3AR que están muy relacionados a la actividad de adenilato ciclasa y producción de la adenosina cíclica-monofosfato (cAMP). El efecto del agonista A3AR en las células tumorales mejoró ante la presencia de los PEMF y se bloquea mediante el uso de un antagonista selectivo. De esta forma se demostró que la exposición a los PEMF aumenta significativamente el efecto antitumoral modulado por A3ARs.
Ante las hipótesis sobre que los campos electromagnéticos pulsados podrían potenciar los efectos citocidas (destructor de células) de los fármacos quimioterapéuticos en tumores malignos, pero como los efectos de metástasis de los PEMF en células tumorales no habían sido investigados, Zhang D. et al., (2011) Investigaron los efectos de la exposición a los PEMF en los niveles de moléculas relacionadas a algunas metástasis, incluidas las subunidades de integrina (a1, a2, a3, a4, a5, a6, av), subunidades de integrina b (b1, b2, b3, b4), CD44 y metaloproteinasa de matriz-2/9 (MMP-2/9) en cuatro osteosarcomas humanos líneas celulares (HOS, MG-63, SAOS-2, NY) y dos líneas celulares de osteosarcoma de ratón (DOS, LM8). Los resultados indicaron que la exposición a los PEMF no tiene efecto sobre la expresión de algunas moléculas que están asociadas con la invasión de células tumorales y la metástasis, por lo tanto sugieren que la exposición los PEMF se puede aplicar de forma segura a la quimioterapia para osteosarcoma.
Conclusión
Frente la evidencia de diversos trabajos de investigación evaluada, estamos en condiciones de la posibilidad de desterrar a los campos electromagnéticos pulsados, que presentan las características correspondientes a los utilizados en fisioterapia, de la lista de contraindicaciones en pacientes que cursan un proceso cancerígeno, solo expresándome en potencial, ya que si bien los estudios han avanzado en estos últimos años a pasos agigantados, no debemos cegarnos por la ansiedad. Como fue apelado en este trabajo a través de los diferentes estudios presentados, los campos electromagnéticos pulsados no presentarían riesgos de proliferación, crecimiento o aumento de la viabilidad de las células cancerígenas, esto quiere decir, que aunque el paciente curse un proceso oncológico y se presente a sesiones de rehabilitación por una patología diferente al cáncer, la aplicación de los campos electromagnéticos pulsados no producirían una aceleración o metástasis del tumor, ya que no actúa en beneficio de las células cancerígenas.
Por otra parte, se está observando que los campos electromagnéticos pulsados son utilizados como terapia combinada con los tratamiento convencionales contra el cáncer, siendo la ventaja principal la de no ser tóxicos para el organismo, no es invasivo y por sobre todo no daña a las células normales evitando los efectos secundarios severos de los tratamientos utilizados en la actualidad.
Declaración de interés
El autor reporta no tener ningún conflicto de intereses. El autor es el único responsable del contenido y redacción del artículo.
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